las personas muy bondadosas y generosas que extienden su mano para ayudar provienen de la mano derecha —jésed—; los jueces, abogados y dictaminadores de leyes provienen de la mano izquierda —gueburá—. Las personas intermediadoras, personas de paz, que buscan incesantemente la verdad provienen del torso —tiféret—; las personas que buscan mucho los placeres sexuales, o al contrario, las personas muy sagradas provie- 27 nen de la cadera —yesod—; las personas muy conflictivas, guerreros, que discuten mucho, sea para mal o para bien, como los rabinos que discuten la halajá, provienen del pie derecho —nétzaj—; las personas muy presumidas, ostentosas o que tienen un don de gracia ante la gente provienen del pie izquierdo —Od—. Y las personas muy especiales, los lideres, reyes, gobernadores o rabinos principales, normalmente provienen de la cabeza —maljut—.
Imagina por un momento la concurrida calle de una gran ciudad, como Londres. Miles de personas con prisa, inmersas en su día. En esa marea de gente, una figura se alza, sosteniendo un cartel como un hombre anuncio. Pero este cartel no vendía nada. No pedía ayuda. Tenía un mensaje tan agresivo, tan repugnante, que hacía que la gente se detuviera en seco. En letras mayúsculas, el cartel decía: FUCK THE POOR. ¿Qué crees que pasó? Corría el año 2014, y una ONG británica lanzó un experimento social que no buscaba la caridad, sino la indignación. El hombre con el cartel, que repartía folletos con frases como "Los pobres son una carga" o "Ojalá alguien los eliminara", se convirtió en un imán de la rabia. La gente le gritaba, lo insultaba, se detenía a discutir. Un policía tuvo que intervenir. La injusticia, la bajeza de ese mensaje, era un golpe directo a lo que creían que era correcto. El mundo se detuvo para condenar lo que estaba mal. Y ahí está la primera gr...
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