El Jardín de las Diferentes Flores
Por Erwin Gatica
Cada flor era única y hermosa a su manera. La rosa roja, muy orgullosa de su color intenso, decía: "¡Yo soy la más importante! Todas las demás deberían ser rojas como yo". La pureza del blanco es la verdadera belleza. Todas deberían ser blancas". El amarillo es el color de la alegría. ¡Todas a ser amarillas!". Se acercó a las flores y les dijo: "Queridas flores, ¿no se dan cuenta de algo muy importante? Este jardín es hermoso precisamente por el complemento de todos los colores. ¿Que sería del jardín con un solo color? Algunas son altas, otras bajas; algunas son fuertes, otras más delicadas; algunas son sabias en letras, otras en el corazón. Cada uno de nosotros tiene talentos y cualidades únicas, como ustedes tienen colores y formas distintas". Así como yo cuido cada tipo de flor según sus necesidades – a la rosa le doy más sol, al tulipán más agua – así debemos reconocer y valorar las necesidades y los talentos de cada persona". ¿Dónde estaría la alegría de ver una margarita blanca o la energía de un tulipán amarillo? Cada uno de ustedes aporta algo especial al jardín. De la misma manera, cada persona puede aportar algo valioso al mundo". Las flores entendieron la lección. Aprendieron que la verdadera equidad no significa que todos sean iguales, sino que cada uno sea valorado y tratado con justicia, reconociendo sus diferencias y sus necesidades únicas.
