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Sexualidad Santa para hombres 1 - El Camino de la Elevación y la Modestia


Sexualidad Sagrada: El Camino de la Elevación y la Modestia

La sexualidad, desde la perspectiva de la Torá y las leyes universales para la humanidad, no es un mero acto biológico, sino un canal para la santidad.

Lograr que la intimidad sea sagrada requiere límites, disciplina y, sobre todo, la conciencia de que el Creador está presente en cada uno de nuestros actos.

1.

La Santidad de los Ojos y el Pensamiento

El fundamento de una vida pura comienza con lo que permitimos que entre en nuestra mente.

Como dice el libro de Iyob (Job) 31:1: "Hice un pacto con mis ojos".

El cuidado de la vista (Shemirat Einayim) es la primera valla de protección.

  • El pacto con la vista: Está prohibido mirar con detenimiento a una mujer que no sea la propia esposa.

    Incluso detalles mínimos, como observar el dedo de una mujer o ver ropa colgada, pueden activar pensamientos que desvían al hombre de su centro espiritual.

  • Interacciones sociales: Se debe evitar cualquier contacto físico con mujeres, incluyendo el beso de saludo o tomarse de las manos.

    La lógica de estas mitzvot es divina; aunque para la razón humana parezca exagerado evitar saludar a una anciana, la ley establece una barrera infranqueable para proteger la pureza.

  • Modestia en el espacio público: Si un hombre camina detrás de una mujer, debe apresurar el paso para adelantarla y evitar fijar su vista en ella.

2.

La Intimidad en el Matrimonio: Entre lo Permitido y lo Ideal

Dentro del matrimonio, la unión física es una oportunidad para la conexión espiritual profunda.

Sin embargo, "ser santo" significa saber poner límites incluso en aquello que está permitido.

  • La intención sagrada: Lo ideal es pensar en Hashem durante la intimidad.

    Aunque no pensar en Él está permitido, la elevación máxima se alcanza cuando la unión física busca la conexión con el Creador.

  • Respeto y Conciencia: El acto debe realizarse con pleno consentimiento.

    Está prohibido obligar a la esposa o utilizar el temor.

    Ambos deben estar conscientes; no se permite la intimidad bajo los efectos del alcohol, en estado de apatía o mientras se duerme.

  • La preparación: El hombre tiene la obligación de conversar y relajar a su esposa antes de la unión, asegurando que el ambiente sea de paz y no de urgencia animal.
  • La oscuridad como respeto: Por recato, la intimidad debe realizarse en la oscuridad.

    Solo en casos de necesidad excepcional se puede hacer de día, bajo coberturas que aseguren la privacidad total.

3.

Prohibiciones y Rectificación (Teshuvá)

Existen barreras legales que no deben cruzarse, pues dañan directamente el alma y la conexión con el Cielo.

  • Derramamiento de semen: Está prohibido "botar la semilla en vano" (masturbación o métodos que desperdicien el potencial de vida).

    El Arizal menciona la severidad de esto, sugiriendo que la rectificación requiere un esfuerzo espiritual considerable (84 ayunos).

  • Relaciones Prohibidas: El código Noájida es claro: la homosexualidad (tanto masculina como femenina) y el adulterio están estrictamente prohibidos bajo el precepto de Giluy Arayot.
  • Influencias Externas: El uso de pornografía o estímulos visuales ajenos a la pareja es una transgresión que requiere Teshuvá (arrepentimiento y retorno).

    Debemos rendir cuentas incluso por las charlas triviales o pensamientos inapropiados que introducimos en nuestro hogar.

4.

Disciplina Personal y Conducta Diaria

La santidad no es un evento, sino un estilo de vida que incluye el cuidado del cuerpo y la vestimenta.

  • Higiene y Estudio: Tras la intimidad, es necesario el lavado corporal para poder retomar el estudio de la Torá y la plegaria con pureza.
  • Postura y Sueño: Se recomienda no dormir boca arriba para evitar emisiones accidentales.

    Es obligación despertar a alguien que duerme en esa posición para proteger su integridad espiritual.

  • Apariencia y Humildad: El hombre debe evitar la vanidad excesiva (como arreglarse las cejas o preocuparse demasiado por su belleza), ya que esto alimenta la arrogancia y su matrimonio se destruirá.
El fruto de la santidad: La espiritualidad en el hogar hermosea a los hijos.

Se enseña que la modestia del esposo y la pureza de sus pensamientos en el momento de la concepción influyen en que los hijos sean guapos, modestos y piadosos.

Como dice Jeremías 1:5, la conexión del alma comienza incluso antes de la formación en el vientre.

Esforcémonos en cumplir los 7 preceptos universales.

La plegaria es poderosa, pero solo cuando va acompañada del esfuerzo real por cumplir la voluntad divina en cada detalle de nuestra vida privada.


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