El Libro de Yoná del Rab Amram Anidjar habla sobre la Reencarnación (Gilgul Neshamot) analizando la historia del profeta Yoná.
El libro comienza analizando la historia literal de Yoná, y éste es mi análisis:
Época y Contexto Histórico
Se le ubica en el periodo del Reino del Norte (Israel), en la época de Yeroboám II.
Es una época de expansión territorial para Israel, pero también de gran tensión con el Imperio Asirio, cuya capital era Nínive (el destino de su misión).
Mención en el Tanaj
2 Reyes 14:25: Este es un dato clave para su ubicación histórica.
Aquí se le menciona como "Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer", y se registra que profetizó la restauración de las fronteras de Israel bajo el mando de Jeroboam II.
En esa época, Asiria era una potencia que representaba una amenaza constante para la soberanía de los reinos de Israel y Judá.
La mención de Jonás en el libro de Reyes confirma que era un profeta reconocido en la corte antes de los eventos narrados en su propio libro.
La Huida y las "Naves de Tarshish"
Yoná intentaba huir hacia Tarshish, conocida como Tartessos, en la actual España, cerca de Cádiz.
Era el extremo opuesto del mundo en relación a la dirección real que debía haber tomado (Nínive), lo que demuestra su intención de huir lo más lejos posible de su misión.
En la antigüedad, los barcos que hacían esta ruta eran conocidos como las "naves de Tarshish".
Eran los transatlánticos del mundo antiguo: las naves mercantes más grandes, fuertes y avanzadas, símbolo del orgullo, la riqueza y la seguridad material humana.
El rey David las menciona en Salmos 48:7 (48:8 en algunas versiones):
"Con viento solano quiebras tú las naves de Tarshish."
Yoná se subió a una de estas naves creyendo que allí estaría seguro y lejos de Dios.
Sin embargo, como dice el Salmo, Hashem envió un gran viento (Ruaj) que estuvo a punto de quebrar la nave (Yoná 1:4), demostrando que ninguna fortaleza material puede resistir cuando el Creador decide despertar a un alma.
Interpretación Mística
El Gaón de Vilna nos explica que:
- Yoná representa el Alma.
- El barco representa el Cuerpo.
- Los marineros representan los miembros del cuerpo.
- Nínive representa la misión del alma.
- La tormenta en el mar representa las dificultades en la vida.
Esto nos lleva a conclusiones muy importantes:
El primer versículo se leería místicamente así: “Y fue la palabra de Dios al alma, hija de Dios (“Amitay” proviene del término “Emet”, que significa verdad y es el sello de Dios), y le dice: ¡Viaja al mundo terrenal, la gran ciudad, y proclama en ella para que sus habitantes se arrepientan y retomen el buen camino, pues su maldad ha subido ante Mí!”.
Ésta es la misión que Dios encarga al alma: viajar al mundo para reparar lo que esté a su alcance.
El Secreto de la Piedra de Tarshish
El Gaón de Vilna explica que “Tarshish” significa “joya”, pues así se llamaba una de las piedras preciosas que contenía el pectoral del Sumo Sacerdote (el Joshen Mishpat).
Como leemos en Éxodo 28:20 (y 39:13): "Y la cuarta fila: una Tarshish (crisólito/aguamarina), un Shoham y un Yashfeh...".
Esta piedra, del color del mar, representaba la riqueza.
De modo que el versículo indica que el alma, tan pronto aborda su barco (el cuerpo), se encuentra con el dinero y los placeres que ofrece este mundo y decide huir en dirección a “Yafo” o la belleza material (del término “Yafé”, bello).
En pocas palabras, opta por dejar de lado su misión para buscar los placeres mundanos.
Las Olas y el Despertar del Cuerpo
En el mar se desata una tempestad comenzando con olas ligeras.
Dios primero envió un viento en contra del navío y no obtuvo respuesta.
El barco continuó su ruta, sin intentar regresar a tierra firme, con la seguridad de que todo estaría bien.
Posteriormente, el mar comienza a embravecerse en forma creciente y así sucesivamente hasta que finalmente “el barco estaba a punto de romperse en dos”, que es equivalente a cuando el cuerpo sufre y la vida misma está en peligro.
¡Dios nos libre!
Los sabios dicen: "Al sabio una piedra, al necio una roca".
Yoná debió haber entendido la insinuación de Dios desde que le dijeron que no podía zarpar el barco, pero continuó por el camino erróneo, y hasta se durmió despreocupándose, por eso llegó a tales niveles de peligro.
Y no siempre se tiene el mérito para salvarse en momentos peligrosos, por eso es bueno retornar en teshuvá temprano.
Y vemos que Yoná, siendo el alma, no tenía mucho miedo de lo que pase o haga el cuerpo, solo decidió tomar el mal camino.
Tzedaká sin Teshuvá
Luego, cuando se dan cuenta los miembros del cuerpo que algo está mal, a pesar de que los marineros y el barco están en buenas condiciones (cuidado del cuerpo y salud), comienzan a lanzar cosas al mar (Tzedaká) pero sin que el alma (Yoná dormido) haga teshuvá.
Esa Tzedaká es inútil.
Por tanto, si uno busca hacer tzedaká para salvarse de los castigos del Guehinom, sin arrepentirse, no funcionará.
(Ver serie o post sobre Reshit Jojmá, la Puerta del Temor, que habla del Guehinom).
El Sorteo y las Preguntas Fundamentales
“Hicieron sorteos”, refiriéndose a la introspección y a la meditación para encontrar el pecado, “y cayó el sorteo sobre Yoná”, es decir, sobre el alma, pues no está cumpliendo con su misión.
“Y le preguntaron (al alma): ¿Explícanos por qué está sucediendo esto?”.
Siempre hay un lugar en el alma que está consciente y sabe la verdad, pues su nombre es “Yoná el hijo de Amitay”, es decir, “el alma, hija de la verdad” (Emet).
Las preguntas específicas que plantean al alma son:
- ¿Cuál es tu misión?
- ¿Estás consciente de dónde vienes?
- ¿Cuál es tu tierra y adónde vas?
- ¿De qué pueblo vienes?
En resumen: debes saber cuál es tu misión, de dónde vienes, adónde te diriges y con quién es tu misión.
Estas preguntas las debemos hacer todos los días que estemos en el planeta Tierra: ¿Cuál es mi misión de vida?
¿Estoy reparando, o más bien, dañando y acumulando más tareas pendientes?
El Despertar Tardío y el Fin del Viaje
Entonces, luego en la historia, resulta que finalmente despierta Yoná (el alma).
La consciencia, representada por el Capitán del barco (el intelecto), le hace preguntas.
Finalmente, el alma descubre su identidad y acepta el propósito que había evitado, pero entra en un colapso mental, pensando que ya es demasiado tarde.
El cuerpo intenta salvarlo sin lanzarlo.
Por eso vemos que los marineros no lo lanzan de inmediato al mar; piden ayuda a Dios e intentan combatir la tormenta remando con todas sus fuerzas.
Pero finalmente, luego de todo el análisis (las suertes) y al poner sus pies en el mar, notan que la única forma de calmar la tempestad es desprendiendo el alma del cuerpo.
Esto representa esos momentos finales donde a veces el alma va y viene, aferrándose a la vida, pero finalmente, lo lanzan al mar.
Y aquí termina la vida física, sin haber cumplido con la misión a la que vino.
📚 Material de Estudio:
Descarga el Libro de Yona del R.