Con la Ayuda del Cielo Creció
por Erwin Gatica
Había una vez, en un campo muy, muy verde, una semillita tan chiquitita que casi no se veía. ¡Era un futuro árbol lleno de sueños!
Quería ser alto, muy alto, para tocar las nubes con sus hojitas.
Pero un día, llegó un viento muy fuerte, ¡que soplaba y soplaba! El pequeño brote se movía mucho, ¡parecía que se iba a caer!
Tenía un poquito de miedo, pero con cada ráfaga, su tallito se inclinaba hacia la tierra, como si estuviera rezando, como hacen las personas buenas cuando hablan con Dios.
¡Y el viento, poquito a poco, se calmó!
Agradeció sintiendo una tremenda paz.
El arbolito miraba todo lo que pasaba a su alrededor.
Vio cómo el viento movía las ramas de los árboles grandes y aprendió a moverse con él sin romperse. Vio cómo los conejitos buscaban agua debajo de la tierra y aprendió dónde podía encontrarla él también. Vio cómo las flores miraban al sol y supo que el sol era muy importante para crecer. ¡El arbolito era muy listo y aprendía de todo! Poco a poco, el brote creció un poquito más y su tallito se hizo más fuerte. Pero aparecieron otros problemas. A veces no llovía y tenía mucha sed. El arbolito levantaba sus hojitas al cielo, como pidiendo agua, ¡y pronto las nubes traían la lluvia! O a veces buscaba el agua abajo, muy abajo, con sus pequeñas raíces, encontrándose a veces con conejos. Además, los otros árboles grandotes le quitaban el sol. Entonces, el arbolito buscaba los huequitos por donde pasaba la luz y sus hojitas se giraban para encontrar los rayitos de sol que se escondían, y agradecía por cada rayito que lo calentaba. ¡Era muy valiente! Sus ramas eran como brazos grandes que abrazaban el cielo, y sus hojas bailaban contentas la melodía del viento. Daba mucha sombra a los conejitos y a las flores, y estaba feliz de compartir todo lo que había recibido. ¡Era un árbol muy bueno! Mira nuestro cuento en vídeo y sigue nuestro canal





