Suscríbete a nuestro canal @npcrecer | Donar vía MercadoPago | ¡Ayúdanos a seguir difundiendo luz! | ||| ¡Gracias por tu apoyo!

38. Jibur Yafé Mehayeshuá - Los hechos de nuestro Rabino el Santo y Antonino


Los hechos de nuestro Rabino el Santo y Antonino

Y cuántas veces hablaban en cosas semejantes a esto, como nuestro Rabino el Santo con Antonino, rey de Grecia.

Antonino honraba a nuestro Rabino el Santo y no se apartaba de su consejo ni a diestra ni a siniestra, y venía a su casa en secreto con dos eunucos, y mataba al uno al venir, y al segundo al salir, para que no revelasen su secreto a los hombres. Y le ordenó a nuestro Rabino el Santo que no se hallase ningún hombre con él al venir a hablar con él.

Y aconteció un día que vino a su casa, y halló a Rabí Janiná ben Jamá sentado con él.

Y le dijo: «¿Acaso no te ordené que no se hallase contigo ningún hombre?».

Y le dijo nuestro Rabino el Santo: «No temas, pues este no es como los demás hombres».

Y le dijo el rey a Rabí Janiná: «Ve y tráeme los jarros [o eunucos] que están en la entrada». Y fue y lo halló revolcándose en su sangre.

Y dijo: «¿Qué haré? Si le digo que lo hallé muerto, asesinado, no se responde sobre la calamidad; y si voy por mi camino, no se menosprecia a la realeza». ¿Qué hizo? Dirigió su corazón y oró a Dios para resucitar al eunuco, y Dios puso en él espíritu y se levantó sobre sus pies y vino con él al rey.

Y dijo el rey: «Ciertamente hay entre vosotros hombres capaces de vivificar a los muertos. Mas guárdate, no sea que te halle otra vez con ningún hombre al venir a hablar contigo».

Y se dijo de él que le decía a nuestro Rabino el Santo: «Me postraré delante de ti». Y le dijo: «¡Líbreme Dios!, pues tú eres digno de grandeza y honor».

Y le dijo el rey: «¡Quién dijere y yo estuviera bajo la planta de tu pie para la era venidera [mundo venidero]!».

Le dijo: «No temas, que tú serás de los herederos del jardín del Edén y del mundo venidero».

Le dijo el rey: «¿Acaso no está escrito en vuestra Torá: “Y no habrá remanente para la casa de Esú [Esaú]” [Abdías 1:18]?».

Le dijo: «El que hace la obra de Esú, mas tú y tus compañeros no». Y así dijo la Baraita: «“Y no habrá remanente para la casa de Esú” —pudiera pensarse que a todos—, enseña la Escritura: “para la casa de Esú”, el que hace la obra de Esú».

Y le dijo: «¿Acaso no dijo el profeta: “Allá Edom, sus reyes” [Ezequiel 32:29], etc.?».

Y le dijo: «“Sus reyes”, y no todos sus reyes, excepto Antonino [y su hijo] Severus (Avodá Zará 10).

Y aconteció un día que le dijo a nuestro Rabino el Santo: «Quiero coronar a mi hijo Severus, y haré libres a los hombres de Tiberíades por un año, y no es nuestra costumbre hacer dos cosas al mismo tiempo. ¿Qué consejo me das?».

Y tomó nuestro Rabino el Santo a un hombre, y lo montó sobre el cuello de otro hombre, y le dio al jinete un pájaro, y le dijo: «Suelta el pájaro». Y el rey entendió su consejo, de que le insinuaba que coronara a su hijo y le ordenara hacer libres a los hombres de Tiberíades.

Y aconteció un día que le dijo: «Los grandes de mi realeza se aconsejan para rebelarse contra mí; ¿qué haré?». Y vino con él al huerto, y cortó un rábano. Y así todos los días, cortaba un rábano. Y supo el rey que le insinuaba que matase a los que se rebelaban contra él de a uno por día, y que no los matase de una sola vez, para que no se rebelaran contra él todos los hombres de su realeza.

Y tuvo una hija y su nombre era Gira, y le mandó a nuestro Rabino el Santo gargirá [rúcula], y le mandó nuestro Rabino kosevartá [culantro], y le mandó el rey kartí [puerro], y le mandó nuestro Rabino el Santo jasá [lechuga].

Explicación: La hija del rey fornicó, y el nombre de la fornicación en lengua aragonesa [Targum] es ger [extranjera/descarriada], por eso le mandó gargirá, que es una hortaliza llamada en lengua árabe gargir, es decir: fornicó Gira. Y le mandó nuestro Rabino el Santo: «Ger lah» [stranjera para ella], en lengua aragonesa kosevartá. Es decir: degüella a la hija, ya que la traducción de sacrificio (zevaj) es kos [cortar/degollar], y la traducción de hija (bat) es bartá. Y le mandó el rey el jugo llamado en el Targum kartí, y en lengua árabe karaat, es decir: si degüello a mi hija, será cortada mi simiente. Y le mandó nuestro Rabino el Santo jasá, que es la piedad (zeret), es decir: apiádate y compadécete de ella y no la mates.

Y cuando le preguntaban a nuestro Rabino el Santo por qué hablaba con insinuaciones, les decía: «Porque el ave de los cielos llevará la voz, y el de alas aladas declarará el asunto» [Eclesiastés 10:20].


Comentarios

Sé el primero en dejar una reflexión o comentario sobre esta lectura...

Escribe un comentario