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Sobre la medicina antigua


Antiguamente consumían tóxicos buscando inmunidad a los venenos.

La mayoría de los reyes temían por su vida y acostumbraban beber a diario antídotos contra venenos, pero la ciencia actual demuestra que esto solo sería util si el veneno no es protéico, y casi todos los animales con veneno tienen este tipo de veneno.

Nuestra naturaleza distinta

Se enseña que en los primeros tiempos de la humanidad las personas poseían una vitalidad más profunda, una conexión espiritual pura y un entendimiento directo de las fuerzas de la Creación o naturaleza (Teva). Al alejarnos temporal y espiritualmente de ese origen, la biología y sensibilidad sutil del cuerpo han decaído progresivamente, volviendo opaco lo que antes era accesible
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Degradación biológica: El cuerpo de los primeros hombres tenía una fuerza física, resistencia y longevidad radicalmente superiores. Al deteriorarse la genética humana y contaminarse el entorno físico con el tiempo, perdimos la capacidad de responder a estímulos naturales sutiles que antes obraban milagros.
Atrofia sensorial: El cuerpo humano primitivo tenía una capacidad de sintonía física tan aguda que captaba sutilezas del entorno (el pulso de la tierra, la energía de un mineral o la propiedad de una planta salvaje) sin necesidad de tecnología. El ser humano moderno, anestesiado por el sedentarismo, la contaminación y la vida industrial, ha sufrido una atrofia evolutiva y generacional de estos sentidos
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